
Fuentes de los Mossos d'Esquadra alertan de
que «la coincidencia de conflictos laborales por el cierre de empresas con conflictos sociales a raíz de los recortes va a generar muchas ocasiones para que los que buscan oportunidades de crear disturbios las encuentren». Estas fuentes señalan que los Mossos esperan «un año intenso con posibles puntas de conflictividad». No obstante, reconocen que también se esperaba un mes de septiembre muy conflictivo y que no lo ha sido.
Consultado sobre esa previsible conflictividad, el conseller de Interior, Felip Puig, avanzó que su departamento actuará «con prudencia, garantizando tanto el orden público y el funcionamiento de las instituciones como el derecho de reunión y de manifestación».
LA GENTE, «QUEMADA» / «Ante esta terrible situación de crisis económica, lo que pensamos es que, lógicamente, va a haber muchas manifestaciones y que van a ser muy crispadas», pronostica Antoni Castejón, portavoz del Sindicat de Mossos d'Esquadra-CCOO. «La gente está ya muy quemada. Basta con mirar lo que pasó el jueves: unos manifestantes acabaron por ocupar la sede del Institut Català de la Salut. Hace un año no hubiera ocurrido. Esto no ha hecho más que empezar», añade.
Un responsable antidisturbios de un cuerpo policial estatal comenta que «España no es Grecia y, además, aquí los anarquistas no son tan potentes. Pero el futuro no pinta bien». Eso sí, precisa que «la única buena noticia es que el 15-M, que es un movimiento pacífico, ha capitalizado el descontento y ha dejado muy fuera de juego a los activistas violentos».
LOS TRABAJADORES / Esas fuentes señalan la enorme diferencia que existe entre enfrentarse a jóvenes antisistema y a trabajadores que han perdido su sustento. «Cualquier policía que haya tenido que estar en disturbios protagonizados en astilleros en Cádiz o en Asturias sabe que un trabajador que hace meses que no cobra o que teme no poder mantener a su familia es mucho más peligroso que un antisistema», dice un veterano de una unidad antidisturbios.
Este pronóstico preventivo de las distintas policías cara al 2012 inquieta a expertos en seguridad, que consideran que estos cuerpos están tomando partido. «La conflictividad dependerá de lo acertadas que sean las medidas para salir de la crisis y del respeto por los principios básicos del actual modelo social», señala Gemma Galdón, directora del Programa de Polítiques de Seguretat Pública de la Universitat Oberta de Catalunya. «Me preocupa que la movilización social sea motivo de inquietud, cuando es un síntoma de normalidad democrática. El mandato policial no es solo proteger la aplicabilidad de las medidas políticas, sino proteger derechos y deberes», concluye.
Fuente: el Periodico
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